domingo, 26 de abril de 2015

LAS EMOCIONES



Todas las emociones son un instrumento valiosísimo puesto que nos brindan información existencial. Yo sostengo que son el sexto sentido que nos permite percibir lo importante en nuestra vida. Fijate, voy a evidenciar esto con una pregunta. Piensá en tu trabajo,tu hobbie o tu actividad favorita y respondeme: ¿cuál de los 5 sentidos te dice que tu trabajo es lo que te gusta? ¿Es porque te gusta su aroma que lo elegiste? ¿Tiene rico sabor? ¿Acaso una textura suave? ¿Lindo color? ¡No! Estoy seguro que no elegiste tu trabajo o hobbie por su textura o por como huele, sabe, suena o luce. Es una sensación de disfrute especial que experimentamos cuando hacemos algo lo que nos indica que esa actividad nos gusta, y no lo sentidos. Todos recordamos ese pasaje donde el zorro le decía al Principito: “No se ve bien si no es con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos”. Las cosas importantes o esenciales las “vemos” con las emociones, nuestro “sexto sentido”.El camino hacia tus objetivos está señalizado por dentro, jamás por fuera”. Es decir, no es lo que papá, mamá o la sociedad espera para ti lo que has de elegir, sino lo que dicte tu corazón.

En algunos casos esas señales del corazón son muy claras e intensas y casi no hay lugar a dudas respecto de cuál es el propósito en la vida de esa persona. Sin embargo, en mi experiencia y en la de mis estudiantes, casi siempre existe un gran porcentaje de incertidumbre en todo lo que hacemos, sobre todo cuando nos estamos iniciando en algo. No siempre estamos tan seguros de que las señales de las emociones sean las correctas. Es que pocas veces, o más bien nunca, tenemos garantías de cómo resultará todo. Y ante esta inseguridad suelen cobrar fuerzas las opiniones de terceros donde los “deberías” provenientes de padres, sociedad e instituciones suelen ser mandatos muy fuertes que en muchos casos nos desorientan aún más.

Estas señales existenciales son simplemente emociones que van indicándote cómo te sientes respecto de algo. Puede que al imaginarte haciendo algo sientas una sensación de bienestar, o bien puede que lo sientas una vez que estés haciendo efectivamente esa actividad. Estas señales constituyen justamente tu vocación. La palabra vocación proviene del latín “vocare”, que significa llamar, convocar. La vocación es un llamado interior a hacer algo que seguramente será tan único e irrepetible como tu mismo.

No siempre entendemos estas señales en el momento, sino que las terminamos de comprender luego de un tiempo. Se trata de tener perspectiva y mirar más allá de 
nuestro horizonte. Creo que las emociones están ahí para decirnos hacia dónde mirar, a pesar de que carezcamos de explicaciones racionales, porque como decía Pascal: “El corazón tiene razones que la razón nunca entenderá”. En otras palabras, quizá no estemos entendiendo pero sí sintiendo. Intento decirte que el sentir y el intuir son herramientas de orientación existencial valiosísimas. La razón puede ayudarte a resolver problemas a corto plazo y hasta varios días vista, pero las emociones te indican la dirección final. ¡Justamente eso significa la palabra sentir!
Sentir viene del término latino “sent”, que significa ir delante, tomar una dirección; y de “sentire”, que significa tener buen juicio, tener una opinión acertada.

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